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Cómo la mediación solucionó un conflicto familiar de años

Después de años intentando llegar a un acuerdo, lograron regularlo todo mediante mediación familiar
Me contactó una madre que llevaba años intentando solucionar distintos temas relacionados con su hija.
Necesitaba regular formalmente la pensión de alimentos y la relación directa y regular, pero existía una dificultad importante: la relación y comunicación con el padre de su hija se encontraba muy deteriorada.
Durante mucho tiempo había intentado encontrar una solución, pero no había logrado avanzar. Incluso, según me contó, las personas de su entorno le recomendaban que dejara las cosas tal como estaban.
Finalmente, decidió intentarlo nuevamente y me contactó para realizar una mediación familiar privada.
El desafío: lograr acuerdos cuando existe una relación deteriorada
Este era un caso especialmente desafiante porque existían diferencias importantes entre ambos padres y una historia previa de dificultades para comunicarse y alcanzar acuerdos.
Como mediadora familiar, mi función no consiste en representar a una de las partes ni en favorecer la posición de quien solicita la mediación. La mediadora debe mantener su imparcialidad durante todo el proceso, generando las condiciones necesarias para que ambas partes puedan dialogar, plantear sus necesidades y evaluar posibles soluciones.
Por eso, desde el inicio trabajamos con ambos padres para identificar cuáles eran los puntos que necesitaban resolver y qué alternativas podían permitirles alcanzar acuerdos que fueran aceptables para los dos.
¿Cuál fue el resultado?
No fue una mediación sencilla. Sin embargo, después de trabajar los distintos puntos de conflicto, logramos alcanzar acuerdos y regular tanto la pensión de alimentos como la relación directa y regular respecto de su hija.
Y hubo algo especialmente valioso para ambas partes: pudieron encontrar una solución sin necesidad de iniciar un procedimiento judicial contencioso.
Después de años en que estos temas habían permanecido sin una solución definitiva, la mediación permitió avanzar de manera mucho más rápida y alcanzar un resultado que ambas partes estuvieron dispuestas a aceptar.
La mediación no significa que tengas que aceptar cualquier acuerdo
Este caso también demuestra algo importante: asistir a una mediación familiar no significa que una de las partes tenga que aceptar obligatoriamente lo que propone la otra.
La finalidad es generar un espacio en el que ambos puedan conversar sobre las materias que necesitan regular y explorar alternativas para alcanzar acuerdos.
En algunos casos no será posible llegar a un acuerdo y será necesario continuar por otra vía. Pero en otros, incluso cuando existe una relación muy deteriorada entre los padres, una mediación bien conducida puede permitir solucionar conflictos que llevan años sin resolverse.
En este caso, eso fue precisamente lo que ocurrió.
Dos padres que durante años no habían logrado regular materias fundamentales respecto de su hija pudieron finalmente establecer acuerdos claros, evitar un procedimiento judicial contencioso y cerrar un conflicto que se había prolongado durante demasiado tiempo.
Caso tribunales:
Cuando la mediación no resulta: un caso de pensión de alimentos resuelto en la primera audiencia
Me contactó una mamá muy preocupada después de haber asistido a una mediación familiar donde no se llegó a acuerdo. El padre de su hijo no aceptó lo que ella estaba solicitando y la mediación terminó frustrada.
Si bien el padre realizaba algunos aportes económicos, estos no eran suficientes para cubrir adecuadamente las necesidades de su hijo. En la práctica, era la madre quien terminaba asumiendo gran parte de la carga económica y de los cuidados cotidianos, pese a que el padre contaba con ingresos considerablemente superiores a los de ella.
Frente a este escenario, evaluamos su situación y decidimos avanzar al siguiente paso: presentar una demanda de pensión de alimentos ante el Tribunal de Familia correspondiente.
Lo que pedimos ante el tribunal
Uno de los aspectos importantes de este caso es que lo solicitado judicialmente fue incluso superior a aquello que la madre había intentado obtener inicialmente mediante la mediación.
Preparamos la demanda considerando las necesidades reales del niño, los gastos asociados a su mantención y la capacidad económica de ambos padres, de manera de presentar al tribunal una solicitud debidamente fundamentada.
El resultado fue muy favorable: el tribunal otorgó lo solicitado en la demanda y el procedimiento pudo resolverse en la primera audiencia.
Además, logramos alcanzar un buen acuerdo respecto de los gastos extraordinarios, permitiendo dejar claramente establecido cómo serían asumidos aquellos gastos que pudieran presentarse en el futuro.
¿Por qué era importante dejar todo regulado?
Cuando los aportes dependen únicamente de acuerdos informales entre los padres, pueden surgir constantemente diferencias respecto de cuánto corresponde pagar, qué gastos están incluidos o cómo deben distribuirse determinados gastos adicionales.
En este caso, acudir al Tribunal de Familia permitió establecer formalmente las obligaciones y dejar regulados aspectos que hasta ese momento generaban preocupación e incertidumbre para la madre.
Lo que comenzó con una mediación frustrada terminó con una solución judicial favorable y con reglas mucho más claras para ambos padres.
Una mediación frustrada no significa que no puedas seguir adelante
Muchas personas llegan a una mediación pensando que necesariamente tendrán que aceptar lo que la otra parte ofrece. No es así.
Si no existe un acuerdo que responda adecuadamente a las necesidades de tu hijo o hija, la mediación puede terminar frustrada y, cumpliéndose los requisitos legales, puedes continuar el proceso ante el Tribunal de Familia.
Cada situación debe analizarse de manera particular. Una buena estrategia comienza por conocer tus antecedentes, tus gastos, la situación económica de ambos padres y determinar qué corresponde solicitar en tu caso.

Escrito Por Romina Abrigo
Abogada y traductora orientada a brindar certeza legal y apoyo empático en diversas áreas del Derecho. Santiago, Chile.


