Mar 21, 2025

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Por qué traducir un documento legal no es solo saber inglés

Por qué traducir un documento legal no es solo saber inglés

El riesgo de los errores terminológicos

Traducción jurídica inglés–español: cuando traducir un documento también exige comprender el Derecho

Como traductora e intérprete consecutiva y simultánea inglés–español, y además abogada, recibo frecuentemente consultas de personas que necesitan traducir documentos jurídicos o contar con servicios de interpretación en situaciones en las que intervienen personas que hablan distintos idiomas.

Aunque muchas veces utilizamos ambos conceptos como si fueran lo mismo, existe una diferencia sencilla: la traducción se refiere principalmente al contenido escrito, mientras que la interpretación se realiza respecto del lenguaje hablado.

En mi trabajo, gran parte de las solicitudes que recibo corresponden a traducciones de documentos desde el español al inglés o desde el inglés al español, especialmente cuando esos documentos serán utilizados en procedimientos o trámites legales.

Y es precisamente en esos casos donde conocer el idioma no siempre es suficiente.

Traducir un documento jurídico no consiste solamente en traducir palabras

Una traducción jurídica requiere comprender qué significa el documento, cuál es su finalidad y cómo debe trasladarse determinada terminología de un idioma a otro sin alterar su sentido.

Esta es una de las áreas en las que mi trabajo como traductora y mi formación como abogada se complementan especialmente.

Al traducir sentencias, resoluciones, certificados u otros documentos jurídicos, no solamente estoy trabajando con dos idiomas. También estoy trabajando con conceptos y terminología propios del Derecho que deben ser comprendidos correctamente antes de ser traducidos.

Uno de los casos más frecuentes: divorcios realizados en el extranjero

Un ejemplo muy habitual es el de personas que se divorciaron fuera de Chile y posteriormente necesitan realizar las gestiones correspondientes para que esa sentencia extranjera pueda producir sus efectos en nuestro país.

Muchas veces se trata de personas que obtuvieron su divorcio en Estados Unidos y cuentan con una sentencia redactada completamente en inglés.

Para realizar el procedimiento correspondiente en Chile, será necesario presentar los documentos requeridos y, cuando estos se encuentran en otro idioma, su traducción al español pasa a formar parte de las gestiones necesarias para avanzar con el proceso.

Es justamente por este tipo de situaciones que muchas personas me contactan para traducir sus sentencias de divorcio y otros documentos judiciales.

Además de desempeñarme como traductora y abogada, actualmente cuento con designaciones como perito traductora inglés–español ante Cortes de Apelaciones de Chile, antecedente profesional por el cual también llegan clientes que necesitan traducciones de documentación jurídica.

¿Y qué ocurre cuando una de las partes se encuentra en otro país?

Existe otra situación que muchas personas desconocen y que puede presentarse, por ejemplo, en causas de familia.

Que el padre o la madre de un niño se encuentre viviendo en el extranjero no significa, por ese solo hecho, que sea imposible iniciar determinadas acciones relacionadas con pensión de alimentos o relación directa y regular.

Sin embargo, cuando el procedimiento involucra a una persona que se encuentra en un país cuyo idioma es diferente al español, aparece una dificultad adicional: la barrera idiomática.

Dependiendo del procedimiento y del país involucrado, puede ser necesario traducir resoluciones, solicitudes, exhortos, cartas rogatorias, antecedentes judiciales u otros documentos necesarios para llevar adelante la tramitación.

Y en estos casos una traducción incorrecta no es un detalle menor.

Estamos hablando de documentación que puede formar parte de un procedimiento judicial, por lo que la precisión terminológica y la fidelidad respecto del documento original son fundamentales.

Cuando se unen el Derecho y los idiomas

Esta es precisamente una de las áreas de mi profesión que más disfruto, porque me permite unir dos ámbitos en los que me he especializado: el Derecho y los idiomas.

Cada traducción jurídica presenta desafíos diferentes. No es lo mismo traducir una sentencia de divorcio que un certificado, un contrato, una resolución judicial o documentación destinada a ser presentada ante una autoridad extranjera.

Por eso, antes de realizar una traducción, es importante conocer qué documento se necesita traducir, desde qué idioma hacia cuál, su extensión y, especialmente, para qué será utilizado.

De esta manera es posible determinar adecuadamente el trabajo que requiere y mantener la fidelidad, precisión y terminología jurídica necesarias



Written by Maya

Holistic wellness coach helping overwhelmed professionals find their way back to balance. Based in California.

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